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Hoja informativa sobre los trastornos de ansiedad (para las escuelas)

Revisado por: Shirin Hasan, MD
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Qué deben saber los maestros 

Los trastornos de ansiedad hacen que las personas estén asustadas, angustiadas o preocupadas en situaciones donde la mayoría de la gente no se sentiría de esa manera. Si estos trastornos se dejan sin tratar, pueden hacer que a los alumnos les cueste tener listas las tareas o prepararse bien los exámenes. Estos trastornos también pueden afectar a sus relaciones con sus compañeros y con sus maestros. En algunos casos, los alumnos con trastornos de ansiedad faltan a clase muchos días. O pueden evitar ir a la escuela. 

Entre los trastornos de ansiedad que más afectan a los niños y a los adolescentes, figuran los siguientes: 

  • Trastorno de ansiedad generalizada. En este trastorno, los niños tienen preocupaciones y están angustiados la mayor parte del tiempo. Es posible que también tengan síntomas físicos, como dolor de cabeza, tensión muscular, dolor de estómago y/o cansancio.
  • Fobias. Una fobia es un miedo intenso, específico y nada de realista a algo. Hay algunos niños que tienen fobia a los perros. Hay otros que tienen fobia a las arañas o a las serpientes. Los niños con fobias se esforzarán mucho por evitar aquello que temen. 
  • Ansiedad social. Los niños y los adolescentes con fobia social tienen un miedo intenso a ser juzgados. Les afecta en las situaciones sociales y de otros tipos. Pueden evitar todas aquellas situaciones en que tengan que conocer a gente nueva o actuar delante del público. 
  • Mutismo selectivo. Hay algunos alumnos que temen demasiado hablar en ciertas situaciones, por lo que guardan un silencio total. Estos alumnos son capaces de hablar y hablan bien. Pero les da demasiado miedo hablar en algunas situaciones donde no estén en su casa o con gente que no sea amiga. 
  • Trastorno de pánico. Hay algunos alumnos que tienen ataques de pánico, que son episodios repentinos de un miedo intenso. En estos episodios pueden aparecer síntomas físicos, como que el corazón les lata muy fuerte, les falte el aliento o tengan mareos. Los ataques de pánico pueden ser inesperados. 
  • Ansiedad de separación. Es normal que los bebés y los niños muy pequeños tengan ansiedad de separación cuando se alejan de uno de sus padres o cuidadores. Pero, cuando la ansiedad de separación dura más allá de los primeros años de escolaridad, a los alumnos les puede costar mucho ir a la escuela. 

Los alumnos con trastornos de ansiedad también pueden presentar síntomas que encajan en una o más de las siguientes categorías: 

  • tener problemas para concentrarse en clase o para hacer las tareas escolares.
  • sentirse acomplejados y evitar ciertas situaciones
  • presentar síntomas físicos, como palpitaciones, latido cardíaco acelerado, respiración rápida, tensión muscular, palmas sudorosas, estómago revuelto y manos o piernas temblorosas. 
  • tomar medicamentos para ayudarlos a reducir la ansiedad
  • pueden tener que trabajar con un orientador escolar o terapeuta 

Qué pueden hacer los maestros 

Los maestros pueden ayudar a sus alumnos: 

  • hablando con sus padres y aprendiendo más cosas sobre estos alumnos y las mejores maneras de apoyarlos
  • permitiendo que los alumnos con ansiedad dispongan de más tiempo para trabajar
  • aprendiendo a guiar a los alumnos para que sepan calmarse a sí mismos con respiraciones profundas y otras técnicas de relajación
  • facilitándoles horarios diarios
  • modificando las tareas escolares y reduciendo su carga de trabajo cuando sea necesario
  • favoreciendo el uso de técnicas de relajación y permitiendo que hagan pausas a lo largo del día
  • apoyando a los padres para que ayuden a sus hijos a ir a la escuela, incluso aunque eso suponga llegar tarde a clase o adaptar sus horarios de clase 
  • permitiéndoles disponer de un espacio seguro y de la posibilidad de hablar con el orientador escolar cuando lo necesiten 
  • aliviándoles la ansiedad que puedan sentir mientras estén en clase emparejándolos con un compañero sensible y responsable
Revisado por: Shirin Hasan, MD
Fecha de revisión: mayo de 2019