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¿Por qué debería cuidarme de los gérmenes?

Revisado por: Steven Dowshen, MD

Los gérmenes son pequeños organismos que pueden causar enfermedades y, como son muy pequeños, pueden ingresar en tu cuerpo sin que lo notes. Para mantenerte sano, es importante que te preocupes por los gérmenes.

Aspectos básicos de los gérmenes

El término germen es solo un nombre genérico para cuatro tipos distintos de organismos: bacterias, virus, hongos y protozoos.

Las bacterias son organismos unicelulares diminutos que se encuentran en la naturaleza, incluido el cuerpo de los seres humanos. Un cierto número de bacterias son buenas para nuestros cuerpos, ya que ayudan a nuestro sistema digestivo a funcionar correctamente e impiden el ingreso de bacterias perjudiciales. Algunas bacterias incluso se utilizan para producir medicamentos y vacunas.

Pero las bacterias también pueden causar inconvenientes; ¿alguna vez tuviste una infección urinaria o una faringitis estreptocócica? Estas infecciones son causadas por bacterias.

Los virus son incluso más pequeños que las bacterias y no pueden vivir por sí solos. Para poder sobrevivir, crecer y reproducirse, necesitan estar dentro de otro organismo vivo. La mayoría de los virus pueden vivir solo por un período corto de tiempo fuera de otras células vivas. Por ejemplo, pueden permanecer sobre superficies, como la mesada o el asiento de un inodoro infectados por líquidos corporales por poco tiempo, pero mueren rápidamente a menos que aparezca un nuevo portador. Pero algunos virus, como el del tipo que causa la hepatitis (una infección del hígado), pueden sobrevivir sobre superficies durante una semana o más y pueden causar infecciones.

Una vez que ingresan al cuerpo, los virus se expanden rápidamente y pueden enfermarte bastante. Los virus son responsables de enfermedades no muy graves, como los resfriados, y también de enfermedades muy graves, como la viruela. Los hongos son organismos multicelulares similares a las plantas que normalmente no son peligrosos en una persona sana.

Los hongos producen su propio alimento de la tierra, el agua y el aire, es decir, se nutren de plantas, alimentos y animales en ambientes húmedos y cálidos.

Dos infecciones por hongos habituales son la del pie de atleta y la tiña. Las personas que tienen sistemas inmunitarios débiles (por enfermedades como el SIDA o cáncer) pueden desarrollar infecciones por hongos más graves. Los protozoos son organismos unicelulares como las bacterias.

Los protozoos adoran la humedad, así que las infecciones intestinales y otras enfermedades que causan, en general, se transmiten a través de agua contaminada.

Una vez que los organismos como las bacterias, los virus, los hongos o los protozoos invaden el cuerpo, permanecen en él por un tiempo. ¡Estos gérmenes consiguen toda su energía de tu cuerpo! También pueden provocar daños o destruir algunas de tus células sanas. Como utilizan tus nutrientes y tu energía, la mayoría de ellos producirá productos de desecho, conocidos como toxinas.

Algunas toxinas causan síntomas molestos como los de un resfriado común o una gripe, como estornudos, tos, sonarse la nariz y diarrea. Pero otras toxinas pueden causar fiebre alta, incrementar el ritmo cardíaco y hasta provocar enfermedades que pongan en riesgo tu vida.

Si no estás sintiéndote bien y visitas a un médico, tal vez te pida algunos análisis para examinar tu sangre y otros fluidos bajo un microscopio o para hacer un cultivo a fin de determinar qué germen (si hay alguno) te está enfermando.

¿Cómo puedo protegerme de los gérmenes?

La mejor manera de prevenir las infecciones por gérmenes es cuidar de ti mismo. La mayoría de los gérmenes se transmiten a través del aire por los estornudos o la tos, o a través de líquidos corporales, como la saliva, el semen, el fluido vaginal o la sangre. Si tu o alguien más está enfermo, lo más conveniente es limitar el contacto con aquellas sustancias.

Lavarse las manos con frecuencia es la mejor manera de impedir que los gérmenes ingresen a tu cuerpo. ¿Cuándo debes lavarte? Después de ir al baño, de sonarte la nariz o toser, después de tocar alguna mascota o animal, después de hacer jardinería, o antes y después de visitar a un familiar o amigo enfermo. Y, por supuesto, deberías lavarte las manos antes de comer o cocinar.

También existe una forma correcta de lavarse las manos: debes enjabonarlas bien con agua tibia y mucho jabón, y después frotarlas intensamente durante 20 segundos (lejos del agua). Enjuágate las manos y sécalas bien con una toalla limpia. Una buena idea es llevar contigo un desinfectante para manos cuando comas afuera o cuando no vayas a tener un lavamanos cerca.

Si pasas algo de tiempo en la cocina, tendrás muchas oportunidades de eliminar los gérmenes. Asegúrate de usar técnicas apropiadas para el manejo de alimentos, como usar tablas de corte, utensilios y repasadores separados para la carne y el pollo crudos.

Otra manera de combatir las infecciones por gérmenes es asegurarte de tener las inmunizaciones adecuadas, especialmente, si viajarás a otros países. Es muy recomendable aplicarse la vacuna contra la gripe todos los años, a menos que tu médico te indique lo contrario.

Con una pequeña prevención, puedes mantener los gérmenes dañinos fuera de tu alcance.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: enero de 2014